La Escuela Española de Viena
En 1572, se ordeno la
construcción de un picadero español en Viena, a fin de que la corte imperial de
Austria pudiera entregarse a las nobles artes ecuestres en el emplazamiento de
la actual Josefplatz.
Los inicios de la equitación clásica, la alta escuela,
remontan a la edad de oro de la caballería. La enseñanza que compone el programa
de adiestramiento ? en el sentido de la equitación académica ? deriva aún hoy de
las tácticas de combate de caballería.
La Escuela Española de Viena conserva
y mantiene una equitación puramente clásica, en la tradición creada y
desarrollada por los grandes maestros de Inglaterra, de Francia y de España.
Este arte se basa en los aires y movimientos naturales del caballo en libertad,
que se perfeccionan hasta que el jinete alcanza una absoluta perfección y la más
grande nobleza de expresión. Paralelamente, la Escuela selecciona los sementales
lippizanos que se criaban en otro tiempo en las remontas de la corte imperial en
Lipizza, transferidos actualmente a las remontas federales de Austria, en
Piber.
Después de más de dos siglos , la Escuela de Viena ha hecho suyos los
métodos cuyos autores, Grisone, Pignatelli, Pluvinel, Lohney-sen y de La
Guériniere, están indisolublemente ligados al desarrollo del arte ecuestre.
Mantiene intactas y puras las tradiciones seculares y las practican fielmente.
Los jóvenes caballeros se beneficiarán de la experiencia de los caballos
formados en la Escuela, igual que los jóvenes sementales recibirán la enseñanza
de sus brillantes domadores. Alli solo se admiten sementales lippizanos
seleccionados. Estos caballos blancos ? los lippizanos de pelaje oscuro son muy
raros ? descienden de seis familias cuyo pedrigree remonta a seis sementales de
nombre sonoros: Pluto, Conversano, Neapolitano, Favory, Maestoso,
Siglavy.
Los saltos de escuela, tal como se practicaban en Versalles en
tiempo de Luis XIV , son el remate final de esta equitación académica .
Necesitan una fuerza física poco corriente y una gran inteligencia del caballo.
La nomenclatura de estas figuras va de la šlevade š, en la que el caballo
levanta su cuarto delantero del suelo, cargando su peso sobre el cuarto trasero,
sentado sobre sus corvejones plegados, hasta la cabliola , en la que el caballo
brinca verticalmente y suelta una coz vigorosa en el punto más alto de su
salto.
El mantenimiento de las tradiciones y la perennidad de la enseñanza de
las doctrinas clásicas del arte ecuestre han dado renombre mundial a la Escuela
Española de Viena; ella preserva un monumento inestimable de nuestra
cultura.
Bibliografía: El gran Libro del Caballo