a Patagonia argentina aprobó otro examen. Pero esta vez no tiene que ver
con un nuevo desarrollo turístico, ni con la plantación de novedosos cultivos,
tampoco con la extracción de minerales desconocidos. Se trata, ni más ni menos,
de una carrera de endurance en un lugar alejado de los tradicionales centros de
interés de ese deporte. Una primera experiencia satisfactoria con tres
categorías en un circuito atípico, un lugar con una frondosa historia de
inmigrantes galeses en la que estuvo a la orden del día la calidez que, a pesar
del frío reinante, tiene su gente.
Probar
para crecer
Pensar al endurance en un sitio tan alejado de los centros clásicos de
competencia hubiese sonado extraño hace un tiempo. Pero quedó demostrado que
sólo se necesita organizarse y probar. Después, claro, los resultados llegan. De
eso mismo estaba convencida Griselda Conrad, quien con el aporte de Veterinaria
Pata?s, la Municipalidad de Dolavon , más
el concesionario Ford Pedro Corradi S.A organizaron la Copa Ciudad de Dolavon, una
agreste localidad de la provincia de Chubut, en la que se presentaron tres
categorías.
Todas las categorías
Las dos distancias de tres categorías fueron 40 km. Mayores,
25
kilómetros Mayores y Young Riders. La primera de ellas
tuvo un claro ganador: Adrián Lucero, quien se quedó con la carrera acompañado
de la yegua Rocío Luz. En la segunda colocación arribó el binomio de Mariano
Thill y Picardía, mientras que completaron el podio Belquis Kresteff y Chrvy
Lee.
Entretanto, la carrera de 25 kilómetros Mayores consagró
en la punta al jinete Horacio San Pedro, con el caballo Playboy, binomio que
dejó con las ganas a la amazona Laura Fernández y la yegua Anca Nevada. Cerró el
podio Bayacoa, con las riendas de Milena San
Cristóbal.
En la misma distancia, pero en la categoría Menores, Mariano Contín se
llevó toda la gloria con su caballo Tato y Lautaro Varela quedó en el segundo
puesto con Gasparín. Fueron los únicos binomios que terminaron en el estreno
sureño del endurance en Dolavon, una ciudad que abrió las puertas a la pasión de
montar, como preludio del día en el que el endurance conquistó la Patagonia argentina.
Textos:
Esteban Raies